domingo, 22 de abril de 2012

Realidad y Juego D. Winnicott


Donald W. Winnicott
OBJETO TRANSICIONAL
Objeto transicional es algún objeto o fenómeno “que llega a adquirir una importancia vital para el bebé en el momento de disponerse a dormir, y que es una defensa contra la ansiedad, en especial contra la de tipo depresivo”. Por ejemplo, según Winnicott, un objeto blando o de otro tipo, un puñado de lana, la punta de un edredón, una palabra, una melodía, etc. Relación entre objeto y fenómeno transicional: “Cuando se encuentra ausente la madre, o alguna otra persona de la cual depende el bebé, no se produce un cambio inmediato porque este tiene un recuerdo o imagen mental de la madre, o lo que podemos denominar una representación interna de ella que se mantiene viva durante un cierto periodo.
Si la madre se ausenta durante un lapso superior a determinado límite medido en minutos, horas o días, se disipa el recuerdo de la representación interna. Cuando ello se produce, los fenómenos transicionales se vuelven poco a poco carentes de sentido y el bebé no puede experimentarlos. Presenciamos entonces la descarga del objeto. Por lo general el objeto transicional se descarga poco a poco, en especial a medida que se desarrollan los intereses culturales”.
En relación al objeto transicional, Winnicott destaca cinco puntos: 1. El objeto transicional representa el pecho materno, o el objeto de la primera relación. 2. Es anterior a la prueba de realidad. 3. En relación al objeto transicional el bebé pasa del dominio omnipotente (mágico) al dominio por manipulación (que implica el erotismo muscular y el placer de la coordinación). 4. A la larga el objeto transicional puede convertirse en un objeto fetiche y por lo tanto persistir como una característica de la vida sexual adulta. 5. A consecuencia de la organización erótica anal, el objeto transicional puede representar las heces (pero no se debe a ello que llegue a tener mal olor y a no ser lavado).

Objetos y fenómenos transicionales

Los recién nacidos tienden a usar el puño, los dedos, los pulgares, para estimular la zona erógena oral, para satisfacer los instintos de esa zona. También se sabe que al cabo de unos meses los bebes encuentran placer en jugar con muñecas, y las madres les ofrecen algún objeto, esperando que se aficionen a él .Existe una relación entre estos dos grupos de fenómenos, separados por un intervalo de tiempo.
Se introducen los términos , “objetos transicionales” y “fenómenos transicionales” para designar la zona intermedia de experiencia , entre el pulgar y el osito , entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto , el parloteo del bebe y la manera en que un niño mayor repite un repertorio de canciones mientras se prepara para dormir , se ubican en la zona intermedia , como fenómenos transicionales , junto con el uso que se hace de objetos que no forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior .
De cada individuo que ha llegado a ser una unidad, con una membrana limitante, y un exterior y un interior, puede decirse que posee una realidad interna, un mundo interior; la tercera parte de la vida de un ser humano, es una zona intermedia de experiencia a la cual contribuyen la realidad interior y la vida exterior.
Es habitual la referencia a la “prueba de la realidad” , y se establece una clara distinción entre la apercepción y la percepción ; existe un estado intermedio entre la incapacidad del bebe para reconocer y aceptar la realidad , y su creciente capacidad para ello ; la sustancia de la ilusión es lo que se permite al niño y lo que en la vida adulta es inherente del arte y la religión , pero puede convertirse en el sello de locura , cuando un adulto exige que los demás acepten una ilusión que no les pertenece . El enfoque tiene que ver con la primera posesión, y con la zona intermedia entre lo subjetivo y lo que se percibe en forma objetiva.
En el desarrollo de un niño aparece, una tendencia a entretejer en la trama personal objetos - distintos - que - yo. En el caso de algunos bebes, el pulgar se introduce en la boca mientras los demás dedos acarician el rostro mediante movimientos de pronación y supinación del antebrazo. La boca , entonces , se muestra activa en relación con el pulgar , pero con respecto a los dedos , los que acarician el labio superior o alguna otra parte , pueden o no llegar a ser más importantes que el pulgar introducido en la boca ; más aun , se puede encontrar esta actividad acariciadora por sí sola , sin la unión más directa de pulgar y boca ; o con un objeto exterior que se introduce o no , como ser un trozo de tela , lana ; o movimientos de masticación , acompañados por sonidos . Se puede suponer que estas experiencias funcionales van acompañadas por la formación de pensamientos o de fantasías; a todas estas se las denominan fenómenos transicionales. Puede surgir algo, o algún fenómeno, que llega a adquirir una importancia vital para el bebe en el momento de disponerse a dormir, y que es una defensa contra la ansiedad, depresiva. Puede que el niño haya encontrado algún objeto blando, o de otra clase, y lo use, y entonces se convierte en lo que yo llamo objeto transicional, este objeto sigue siendo importante; los padres llegan a conocer su valor y lo llevan consigo cuando viajan; la madre permite que se ensucie y aun que tenga mal olor, pues sabe que si lo lava provoca una ruptura en la continuidad de la experiencia del bebe, que puede destruir la significación y el valor del objeto para este. La pauta de los fenómenos transicionales empieza a aparecer desde los cuatro a seis meses hasta los ocho a doce meses. Las pautas establecidas en la infancia pueden persistir en la niñez; la necesidad de un objeto o de una pauta, que comenzó a edad temprana, puede reaparecer más adelante, cuando se presente la amenaza de una privación. En la vida el niño adquiere poco a poco ositos, muñecas y juguetes duros; no existe una diferencia apreciable entre los varones y las niñas, en su uso de la primera posesión “no - yo”, que se denomina objeto transicional.
Cuando el bebe empieza a usar sonidos organizados, puede aparecer una palabra para nombrar al objeto transicional; por lo general contiene en parte una palabra empleada por los adultos.
A veces no existe un objeto transicional aparte de la madre misma; o el bebe se siente tan perturbado en su desarrollo emocional, que no le resulta posible gozar del estado de transición, o bien se quiebra la secuencia de los objetos usados; este estado, sin embargo, puede mantenerse oculto.


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